martes 13 de julio de 2010

Intersticio

Si a mí me lo preguntasen, confiado respondería que no queda espacio alguno en este lecho. Música, guitarra, sueños, realidad, vida y muerte lo son todo y a la vez nada. Porque es aquel intersticio que permanece en suspenso, prolongando su inconsciente existencia, el que da lugar a que un universo entero pueda acomodarse a mi lado. Convirtiéndose en un ente tan bendito como maldito. Como el gato de Schrödinger, que encerrado aún en la caja, no se encuentra del todo vivo ni del todo muerto. Y no será sino hasta que abra mis ojos, que sabré si reír o llorar.
Intersticio