Das
vuelta, te veo partir y esconderte tras la orilla del mundo. La brisa sopla en
dirección al mar. Frecuenta mi oído y aloja en él tus palabras, encuentra mi
espalda y dibuja en ella el recorrido de tus manos. Tu presencia no cesa y yo alzo
mis velas. Me elevo, me sumerjo y desaparezco tras el velo nocturno.
Sobre
el agua, sólo se observan gotas que mueren y ondas que se propagan, destellos
que se alejan del mar y se internan en el océano, hacia el fin del mundo y
principio del universo.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada