martes 31 de enero de 2012

De noche...

De noche, camino por la playa en donde sueles bañarte. Te observo jugando con el agua tibia y mi discreción se pierde en la arena con cada ola que roza y acompaña mis pasos. Me atrapas en un vaivén que devora la costa y me acerca a ti. El agua esconde mis pies que se han detenido sobre la playa que se hunde en el cielo líquido que agitas.

Das vuelta, te veo partir y esconderte tras la orilla del mundo. La brisa sopla en dirección al mar. Frecuenta mi oído y aloja en él tus palabras, encuentra mi espalda y dibuja en ella el recorrido de tus manos. Tu presencia no cesa y yo alzo mis velas. Me elevo, me sumerjo y desaparezco tras el velo nocturno.

Sobre el agua, sólo se observan gotas que mueren y ondas que se propagan, destellos que se alejan del mar y se internan en el océano, hacia el fin del mundo y principio del universo.